Queridas compañeras, nos vamos sabiendo, encontrando, entretejiendo con las ganas y los deseos.
Las calles fueron nuestro espacio de complicidad, el espacio para el debate y la reflexión sobre nuestro presente, sobre cómo queremos pensar nuestros futuros cercanos y también sobre los cuidados. Nos encontraron las ganas de politizar la espontaneidad y analizar las diferentes problemáticas que con nuestro activismo feminista se configuran tanto en los espacios que cada una habita, como en el territorio en el que se multiplican las experiencias. Y en ellas queremos volver a inducir, hacer existir, volver deseables otros mundos de atención, otros mundos posibles.
Fortalecer los vínculos en torno a la construcción de los cuidados y las pedagogías feministas fueron nuestro eje, no desde la aquiescencia de lo que existe, si no desde la seguridad de que tenemos el poder de cambiar y que estamos cambiando, colectivamente, el territorio que habitamos.
Habitar el aula, los clubes, las organizaciones sociales, el colectivo de jubiladas reclamando por sus derechos, acompañar abortos, entre otras, y encontrarnos para habilitarnos las preguntas sobre los cuidados, es el haber transitado la ESI en estos 20 años. Es la ESI saliendo del aula, habitando los pasillos, los baños de las escuelas, saliendo a la plaza y siendo parte de nuestras experiencias y miradas.
La ESI nos permite cambiar el lugar de enunciación de nuestras vidas, de la enunciación de la pregunta.
Volver a narrarnos nuestra vida: pasado, presente y futuro. Al pasado que no fue cuidado para poder abrazarlo, al que sí lo fue para hacerlo cimiento. Al presente para mirarlo con amorosidad y con el coraje de aprender/desaprender. Y al futuro posible para sentirnos creadoras.
No buscamos llegar al futuro, buscamos construirlo. Creemos en la ESI como guía y las rondas, los espacios de construcción colectiva, como el camino seguro para hacerlo. Con mi compañera que sabe lo que yo no sé, la que le pone palabra a eso que no me animé a formular, la que me mira con ternura cuando me tiembla la voz, la que tiene esperanza, ganas e ilusión de que el futuro será feminista y el camino para llegar será con la pedagogía de la ternura.
Esta carta es el trabajo colectivo de dos compañeras que nos encontramos primero en la calle, después en espacios comunitarios y al día de hoy trabajando juntas para sostener rondas ¿Qué son nuestras rondas? Un encuentro en una Biblioteca Popular para desarmar/armar ideas sobre distintos temas ¿No será eso acaso una poesía en este presente distópico? ¿Y si construimos utopías?
La ESI es profundamente colectiva, viva, una semilla. Acá la tomamos para germinar en este rincón cordillerano. Leer a compañeras de la Patagonia nos recuerda, cuando los ánimos flaquean, que somos tierra fértil para las utopías.
Quinteros Vanesa, docente feminista. Activista de Socorro Rosa Comarca Andina.
Uberti Cecilia, militante feminista. Espacio de Género Biblioteca Popular Lago Puelo.