Creo que llegamos a ser quienes somos luego de atravesar distinto tipo de experiencias. Algunas son experiencias personales y aquí las historias son infinitas. Otras tienen que ver con el impacto que tienen en nosotros lo que acontece en nuestro entorno. Cómo lo procesamos, cómo nos duele, cómo nos afecta, cómo nos cambia. Algunas experiencias pueden ser difíciles, dolorosas y sólo pueden transitarse si nos damos tiempo, nos tenemos paciencia y nos apoyamos en vínculos sanos y amorosos, ¡tan importantes siempre! La lectura y el conocimiento también nos ayudan a pensar y pensarnos en soledad y con les otres.
Mi llegada a ser profesora de ESI fue producto del azar.: el cambio del diseño curricular en los Profesorados de Historia hizo que me asignaran las horas que recibí con mucho gusto. Sin embargo, estar a cargo de esta materia /taller requiere bastante más que la selección de algunos textos para conversar en clase. Hacía años que venía leyendo y haciendo cursos que ampliaron la perspectiva para pensar problemas en el aula y – ¿por qué no? – para vivir. Si tengo que mencionar los episodios que me llevaron a esa búsqueda diría que, en términos individuales, la separación de mi pareja fue una bisagra. Pero también hubo dos acontecimientos que marcaron este camino: uno fue la desaparición de Paula Perassi ocurrida en San Lorenzo en el año 2011. Otro fue el femicidio de Chiara Paez en Junio de 2015 y con él, el surgimiento del movimiento Ni Una Menos. Poco tiempo después me ofrecieron hacerme cargo de la materia/taller en el Instituto 22 de Fray Luis Beltrán de manera interina, y en el Instituto Galileo Galilei de Rosario como reemplazante.
Mi experiencia escolar había tenido una mirada totalmente biologicista de la sexualidad. Nunca había pensado que una diferencia física podía ser el argumento para justificar una desigualdad política, social, económica, cultural.
Entonces, había que hacer el trabajo de “des-aprender” y ponerse a leer y a estudiar para poder argumentar. La búsqueda fue y es enorme. Autoras como Marcela Largarde, Graciela Morgade, Diana Maffia, Rita Segato, Dora Barrancos nos ayudaron en esta tarea. Como siempre, la experiencia de trabajo en el aula, el intercambio con jóvenes, sus historias de vida, sus preguntas, respuestas y reflexiones. Todas esas vivencias me hicieron ver la importancia de la ESI como experiencia aúlica: lo que se aprende no sólo pensando y estudiando sino también poniendo en juego los sentimientos.
La ESI nos hace más empáticos, más humanos, más sensibles. Nos invita a pensarnos en nuestras formas de vincularnos. La ESI nos cuida y nos da herramientas para cuidarnos y para cuidar a los demás. ¿Por qué? Porque nos ayuda a entender que no hay construcción de una subjetividad sana posible si no nos pensamos como parte de una comunidad, un entramado de lazos atravesados por nuestras corporalidades, nuestras emociones y nuestros deseos. El sentido de la ESI es hacer consciente este entrelazamiento para que podamos manejarlo del modo más saludable posible.
Hay otro aspecto que me gustaría destacar. Soy Profesora de Historia. En mi formación y durante muchos años de docencia, las mujeres y las diversas identidades sexuales estuvieron ausentes, totalmente invisibilizadas. Sin embargo, estaban allí. La Historia tiene mucho para decir acerca de estos grupos subalternizados. Los manuales escolares todavía no incorporan el trabajo que se viene realizando desde las Ciencias Sociales para recuperar sus agencias. Es un hermoso y desafiante trabajo que deberá realizar cada docente. ¡Qué así sea!
Mariana Della Bianca (ISP N°22- IESN°29- UNR)